Como olvidar aquella campaña del equipo rimense, el equipo venía de un final de temporada un poco frustrante tras perder la final de la liguilla, que otorgaba el segundo cupo para la Copa Libertadores, ante Alianza por penales,
Luego de este episodio, en el verano comenzó a armarse la base de aquel equipo que marcaría historia no sólo en el ámbito del club, sino también en el fútbol peruano en general. Se concretó la incorporación del gran Julio César Balerio, de Nolberto Solano, Pedro Garay, quienes junto a Julinho y los entonces juveniles Palacios y Jorge Soto conformaron la base de aquel inolvidable equipo y también, a excepción del paraguayo, la base de la selección peruana que estuvo a un paso de llegar a Francia 98.
Aquel equipo bajopontino, de la temporada 1994, comenzó perdiendo en Arequipa ante Melgar 2 a 1, en un partido en el cual Solano ya comenzaba a dar muestras de su jerarquía al anotar un golazo de tiro libre. Ese partido fue el único que perdió Cristal aquella temporada antes de conseguir el campeonato en Octubre de aquel inolvidable año. Los demás partidos fueron odas al fútbol, de toque, bien jugado. Cristal llegó a practicar las “3G” del fútbol: ganar, golear y gustar.
Cristal no sólo ganaba y ganaba cuanto partido jugaba, sino que lo hacía goleando a cuanto rival se le cruzaba, como aquel 11 a 1 a Defensor Lima y practicando el “jogo bonito”, del cual pueden dar fe las gallinitas, quienes se llevaron un balón de toques, tacos, dribleos, sólo les faltó aplaudir, aunque presumo que en el fondo de su alma dieron gracias por el espectáculo del que fueron testigos.
A todos las personas que formaron aquel maravilloso grupo, mis más sinceras felicitaciones y admiración por aquella temporada tan inolvidable y se que al igual que a mi, marcó una época linda y épica en muchos corazones de jóvenes y niños que tuvieron la suerte de disfrutar su fútbol. De mi parte, me di el lujo de verlos jugar en el Mansiche ante el Manucci al cual golearon por 4 a 0, la noche del gol de sombrerito de Solano a Ibáñez, y en la cuaal Balerio atajó un penal. Simplemente inolvidable.
Gracias muchachos y como simpre ¡Fuerza Cristal
sábado, 18 de julio de 2009
lunes, 29 de diciembre de 2008
Sobre la Guerra del Pacífico.

El motivo de estas líneas es plasmar mis pensamientos sobre algunos hechos referentes al origen de la Guerra del Pacífico. Escribo a título propio, personal, no represento a nada ni nadie, excepto, como ya dije anteriormente, a mi propia persona.
Lo primero que puedo mencionar es que a pesar que muchos digan lo contrario, Chile en un principio no deseaba la guerra, fue la obstinación y la testarudez de la dirigencia boliviana lo que hizo que la sangre llegara al río, o mejor dicho al mar. Si, a pesar de no contar con armada o ejército a la altura de las circunstacias, Boliva amenazaba con desencadenar la guerra alegremente confiada ilusoriamente en que si se llegaba a ello tendría el apoyo de EE. UU., Argentina y Perú.
Alún después de ocupar Chile militarmente la provincia del Litoral el 14 de febrero de 1879, cuya población era mayoratoriamente chilena y recibieron a los invasores como héroes, las puertas de una salida negociada a través de una mediación norteamericana estaban abiertas, claro, con algunas condiciones impuestas por Chile que a mi parecer eran justas y hubieran evitado todo el descalabro posterior, pues hasta ese momento el pais del sur se conformaba con el territorio boliviano ubicado hasta el paralelo 25, es decir con la mitad de toda la costa de la provincia del Litoral, pero no gratuitamente, sino luego de un arbitraje norteamericano que debería dilucidar si ese territorio pertenecía a Chile o Bolivia (en virtud de una disputa que databa de 1840), y si fallaba a favor de los del altiplano deberían fijar un monto que Chile debería pagar a Bolivia para quedarse con ese territorio. Sin embargo, Bolivia, influenciada por Perú, no aceptó llevando su intransigencia al extremo. Lo llamo intransigencia pues siendo yo Bolivia, sin armada, sin ejército, totalmente alejado del mar por la cordillera y teniendo en mi costa a muchos ciudadanos chilenos y amenazado militarmente, pues vendo esa mitad, pero no, la razón, evitar a toda costa dar a Chile un pedazo de la torta del guano y el salitre. Perú, digo, Bolivia se negó, prefirieron la guerra en condiciones desventajosas y Chile sacó a relucir toda su ambición, dijeron en sus mentes algo así como: “ no quisieron convidarme un poquito pues ahora les quitó todo”, y se quedó con la provincia del Litoral boliviano y la provincia peruana de Tarapacá, es decir con todo el guano y salitre existente. Lo de Tacna y Arica era para ser destinada a Bolivia para evitar su enclaustramiento, pero de nuevo la intransigencia boliviana, fundada en un supuesto apoyo de EE.UU y Perú, y la cobardía traducida en traición de Iglesias que firmó un acuerdo con Chile sin tomar en cuenta a Bolivia, con el auspicio y visto bueno de EE.UU., encerreraron definitavemente a Bolivia en los confines del altiplano.
Alún después de ocupar Chile militarmente la provincia del Litoral el 14 de febrero de 1879, cuya población era mayoratoriamente chilena y recibieron a los invasores como héroes, las puertas de una salida negociada a través de una mediación norteamericana estaban abiertas, claro, con algunas condiciones impuestas por Chile que a mi parecer eran justas y hubieran evitado todo el descalabro posterior, pues hasta ese momento el pais del sur se conformaba con el territorio boliviano ubicado hasta el paralelo 25, es decir con la mitad de toda la costa de la provincia del Litoral, pero no gratuitamente, sino luego de un arbitraje norteamericano que debería dilucidar si ese territorio pertenecía a Chile o Bolivia (en virtud de una disputa que databa de 1840), y si fallaba a favor de los del altiplano deberían fijar un monto que Chile debería pagar a Bolivia para quedarse con ese territorio. Sin embargo, Bolivia, influenciada por Perú, no aceptó llevando su intransigencia al extremo. Lo llamo intransigencia pues siendo yo Bolivia, sin armada, sin ejército, totalmente alejado del mar por la cordillera y teniendo en mi costa a muchos ciudadanos chilenos y amenazado militarmente, pues vendo esa mitad, pero no, la razón, evitar a toda costa dar a Chile un pedazo de la torta del guano y el salitre. Perú, digo, Bolivia se negó, prefirieron la guerra en condiciones desventajosas y Chile sacó a relucir toda su ambición, dijeron en sus mentes algo así como: “ no quisieron convidarme un poquito pues ahora les quitó todo”, y se quedó con la provincia del Litoral boliviano y la provincia peruana de Tarapacá, es decir con todo el guano y salitre existente. Lo de Tacna y Arica era para ser destinada a Bolivia para evitar su enclaustramiento, pero de nuevo la intransigencia boliviana, fundada en un supuesto apoyo de EE.UU y Perú, y la cobardía traducida en traición de Iglesias que firmó un acuerdo con Chile sin tomar en cuenta a Bolivia, con el auspicio y visto bueno de EE.UU., encerreraron definitavemente a Bolivia en los confines del altiplano.
Resumiendo, esta historia deja las siguientes moralejas:
Moraleja 1: sólo puedo confiar en mi y en mis capacidades.
Moraleja 2: si concluyo que no puedo competir, trato de negociar sin pelear.
Moraleja 3: si ya perdí, no puedo confiar ni en mis mejores amigos.
domingo, 28 de diciembre de 2008
El aburrimiento.
Hay una cosa en la vida tan perjudicial que con poseerla nuestro sueños y nuestro futuro comienzan a ensombrecerse, me refiero al aburrimiento.
Resulta realmente contradictorio y paradójico, en nuestro tiempo donde las distintas creaciones del mundo nos ofrecen un sin número de alternativas de distracción, tales como el cine, el Internet, la TV, etc. Podemos encontrarlas también en las cosas sencillas de la vida: el caminar, leer, etc-
Pero diversas circunstancias nos predisponen a contraerla, no sé el stress, la presión de la vida.
Actualmente me encuentro en este estado, no le encuentro el gustillo a casi nada de este mundo, tan sólo algunas partidillas de ajedrez online son capaces de ofrecerme algo de distracción. Le he perdido el gusto a la lectura, al caminar, a la TV, a las chicas y hasta a mi trabajo, que creo es el culpable directo de mi estado.
Comienzo por decirles que soy Q.F. (Químico Farmacéutico para los que lo piensan o tienen dudas), egresado de la UNT, en donde pase mis mejores años recorriendo las aulas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, egresé y encontré un laburo bien remunerado (no me quejo), compré todas la cosas materiales que de universitario soñé poseer, como una cámara digital de última generación, una labtop del año con conexión a internet inalámbrico incluído y dos celulares muy novedosos. Sin embargo, con el paso de las horas, días y meses mis flamantes adquisiciones comenzaron a defraudarme por su incapacidad de brindarme lo que todo ser humano tiene como objetivo (o al menos eso creo): ser feliz. Las fotos nítidas y muy reales, la última información disponible y la capacidad de contactarme con alguien no fueron más que vanos, por mi trabajo bien remunerado tuve que dejar mi casa, mi ciudad y hasta mi vida diría yo, para trasladarme a otros lugares y transmitir y dejar escuela en los demás integrantes de la empresa. Fue duro para mi llegar a lugares que no conocía y costumbres diferentes que no combinaban con mi estilo de vida, por lo que me fui aislando en mi mundo, lo que me llevó al aburrimiento.
Como les mencioné antes, actualmente perdí el interés en casi todo, estoy pensando seriamente renunciar a mi laburo y buscarme otro aunque me paguen menos, pues he descubierto que el dinero no da la felicidad, sólo sirve para saciar nuestras vanidades que al fin y al cabo nos dejan un profundo vacío del cual es difícil salir. Pienso renunciar, volver a mi casa, descansar unas semanas, darme el tiempo de prepararme una limonada, mi canchita, disfrutar del fruto de mi trabajo (porque hasta el momento, después de año y medio no puedo hacerlo aún) y luego rehacer mi vida en todo el sentido de la palabra, que es lo más importante que tenemos
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